«Anda, qué curioso. Se apellida ‘carnicero’ y escribe libros de cocina«. Estoy segura de que más de uno y de una habréis pensado esto mismo. ¿O no? Quizá los apellidos determinan los oficios pero en el caso de Marta Carnicero ha sido su enorme inquietud culinaria el factor determinante.
Esta prolífica autora —ingeniera industrial de formación y profesora de tecnología— lleva años colaborando en medios de comunicación y plasmando en recetarios todo lo aprendido en la Escuela de Hostelería Hofmann de Barcelona y en diversos cursos monográficos. El (pen)último, Grandes recetas para cocinas pequeñas (Plaza & Janés, 2013), platos para uno, dos, tres o cuatro comensales que se preparan con pocos ingredientes de forma fácil y sin ensuciar mucho. Con poco espacio y poco tiempo es vital organizarse —recalca Carnicero—, por lo que es necesario surtir la despensa con unos cuantos ‘imprescindibles’ así como elaborar con antelación algunas preparaciones básicas y conservarlas en el frigorífico o en el congelador.

Son tantas las propuestas que no puedo enumerarlas por lo que le pido a Marta sus ‘must’ para la temporada hivernal. Se decanta por un primer plato tradicional y reconfortante: sopa de cebolla gratinada, ideal para las noches frías. De segundo elige un pollo ‘karaage’ —pollo frito a la japonesa—acompañado de espinacas salteadas con salsa de soja y piñones. Mezcla de culturas. ¿Y de postre? Unos crujientes y deliciosos ‘bricks’ de plátano con chocolate y helado de almendra.
Corro a ponerme el delantal mientras recuerdo la frase que introduce el recetario: «Tener una cocina pequeña no significa que tengamos que cocinar poco ni comer mal». Gracias a los consejos de Marta Carnicero comprobaréis que es verdad.