Normal que el nuevo restaurante de los Roca en Girona sea otro éxito

Normal que lo nuevo de los Roca en Girona sea un éxito

Normal que todo lo que se propongan los hermanos Joan, Josep y Jordi Roca prometa.
Normal que su más reciente apertura esté también en Girona.
Normal que fuéramos a conocerla nada más abrir este verano.
Normal que su nuevo restaurante ya tenga lista de espera.

Normal es un restaurante que vuelve sobre las raíces de nuestra cocina, como ya hace también Can Roca, al que en su día dedicamos un post que sigue entre los más leídos de este blog.

 

Normal no es un restaurante de menú como sí es Can Roca sino a la carta, con precios más populares que los del Celler de Can Roca. “Allí ofrecemos orfebrería y aquí, artesanía”, reconocen los hermanos.

Con Normal consiguen pues diversificar al máximo toda su gastronomía. Con buen fondo y formas exquisitas en todos los casos.

Normal surge en plena pandemia porque así se presentaron las cosas. El anterior local (Llevataps) decidía pasar a la Historia y su propiedad decidió proponer el relevo a los Roca.

Para el mayor de los hermanos, Normal supone “una gran responsabilidad”. Ya no por el reto en sí de asumir otro negocio, que también, sino por el hecho de “generar actividad” para la economía en general y la Hostelería en particular. De insuflar optimismo e ilusión en un contexto socioeconómico crucial. Sólo en el nuevo Normal trabajan ya 15 personas, a cual más ‘Roca’.

Aunque ellos no estén a diario en Normal, se perciben sus maneras a cada paso. En cada plato, en cada copa. En cada atención recibida, empezando por la bienvenida de Joaquín Cufré, jefe de sala.

La calidez del interiorismo de Andreu Carulla ilumina y abriga a partes iguales un servicio impecable. En Normal todo queda a la vista y nada es impostado.

Desde la cocina con una entusiasta Eli Nolla, que recibe aquí ‘la alternativa’ tras su paso por el Celler de Can Roca y su formación en Hofmann. La chef domina esa cocina de la memoria que todos tenemos en mente al leer sus propuestas.

Normal presenta tapas y platos de fondos memorables para mojar el pan que se elabora a la vuelta de la esquina. Yo vi a mi abuela Ele tras cada cazuela y a mi tía Deli en el brazo de patata y atún de la carta, pero también en el flan con nata de postre.

Cocina “que viene de lejos y recuerda de dónde venimos”, afirman los Roca. Gastronomía “rica y plena”, como la que ellos defienden con causa.

De su primera carta debes probar sí o sí las croquetas de leche cruda de Mas Mercè y jamón ibérico; buenísimas. También los calamares a la romana como clásico familiar. 

Si te va empezar con algo más fuerte, opta por el bocata -o bocado- de riñones de conejo al Jerez; o bien por el capipota de ternera.

Un pedacito del gran Sacha, cuyo restaurante celebra este 2021 su 50º aniversario, está también aquí presente con una tortilla que muchos imitan y pocos citan.

De los dos arroces probé el de anguila y prometo que nunca la había comido tan melosa. Deliciosa en su contraste con el punto del arroz.

Respecto a la carta de vinos, tan amplia como diversa, déjate aconsejar por el sumiller Joel Calsina, formado obviamente junto a Josep Roca, el “camarero de vinos” del Celler que mejor afina y atina de toda Catalunya. Así salen todos sus discípulos…

Entre la oferta líquida del Normal, con más referencias (400) de lo normal para un restaurante de este estilo, destaca el peso del cercano Empordà, el infravalorado Priorat y la admirada Borgoña.

Se prestan al maridaje platos rotundos como el solomillo Wellington, el rabo de ternera con tuétano y parmentier de patata a la mostaza, o incluso el escalope que habría encantado a ‘su’ Messi. Pero también los postres, donde descubrí un maravilloso “vino dulce natural” de Còsmic.

 

Esa parte final es pura fantasía en Normal. Una vuelta a la infancia en el mayor de los casos y un guiño también a ‘hits’ del menor de los Roca. Hay retrato generacional, nostalgia y picardía. Algo así como lo que ya esperamos de su próxima confitería con golosinas y zumos naturales, que abrirá junto al Rocambolesc de Girona. Dónde si no.

La historia continúa. Lo normal.

Normal.

Plaça de l’Oli, 1. 972 43 63 83. Girona.
Abierto de miércoles a domingo en servicios de comida y cena.
Precio medio: 50€.

Belén Parra

La primera vez que se sentó a una mesa para contarlo en las páginas de El Mundo aún no se comía bien en los hoteles. Ha probado las mieles del oficio en una editorial gastronómica y en congresos especializados. Mata el hambre y la sed con las historias que encierran restaurantes, cocineros y emprendedores del buen vivir.