Romain Fornell, cocinero y restaurador al frente de Caelis -una estrella Michelin-, Café Turó, Bar Leopoldo, Casa Tejada, Tejada Mar, La Plassohla, Vistro49, Épicerie y Joël’s Oyster, entre otros, ya está en marcha.
Bueno, lo ha estado durante el confinamiento ayudando a gente necesitada a través de Comer contigo, una de las muchas iniciativas solidarias que han llevado a cabo los cocineros. Pero ahora lo hace de cara al cliente con dos de sus establecimientos, Café Turó (Tenor Viñas, 1) y Tejada Mar (paseo del Mare Nostrum, 19-21, local 3). Hablamos con él 24 horas después de la apertura para que valore, así, a bote pronto, cómo llevan él, su equipo y sus clientes la nueva normalidad.
-¿Cómo ha ido este regreso tan especial?
-Pues muy bien, la verdad. La gente está con muchas ganas, he notado que quiere volver lo más rápido posible a como estábamos antes, que quiere vivir y celebrar la vida.
-Pero eso parece difícil con las normas sanitarias, ¿no?
-Nosotros nos hemos adaptado: dejamos más distancia entre las mesas, seguimos un protocolo de limpieza (hay que desinfectar más y mejor), llevamos mascarillas… Tampoco muchas cosas más. Siempre se pueden añadir medidas extra pero con cada nueva medida te distancias más del cliente. Esa es la sensación que tengo.
-¿No hay nada que os haga el trabajo más complicado?
-Los protocolos no dificultan el trabajo porque espaciar mesas y ponernos mascarilla y tener las mesas y las manos limpias es bastante fácil, igual que no poner nada en las mesas. De hecho, hemos retirado las cartas para que nadie las toque y pueda contagiarse, y hemos creado un código QR para consultarlas. Lo único que puede molestar es la mascarilla porque es complicado para comunicarte con los clientes y entre los miembros del equipo.
-¿Cómo se está tomando la clientela esta nueva normalidad gastronómica?
-La gente come y bebe como hace tres meses. Incluso he visto a alguna persona que daba la sensación de que para ella todo ha pasado. Y no es así. De hecho, nuestra actitud como restauradores es fundamental, tanto para dar seguridad como para generar confianza. Debemos dar un mensaje positivo a la sociedad. Los restaurantes son lugares seguros.
-¿Es muy atrevido preguntar si la nueva normalidad por el coronavirus traerá cosas buenas a los restaurantes?
-No. La primera buena noticia es constatar las ganas de los clientes de volver a hacer cosas, de salir, de vivir. La otra cosa positiva es poner en marcha los turnos para los clientes: tienen que pedir hora (a las 7, a las 8, a las 9…), y eso es mucho mejor porque ayuda a la organización del trabajo.
-¿Cómo será la experiencia en un restaurante cuando todo esto haya pasado?
-No tengo una bola de cristal, pero creo que los nuevos protocolos de la nueva normalidad pueden abrir nuevos caminos, desde las cartas digitales hasta la costumbre de que los clientes pidan hora para venir a comer. Algunas cosas pueden ser positivas.
La foto de Romain Fornell es de ©VeraLair.