Cerrad los ojos. Imaginad que estáis en el Empordà. Ese oscuro objeto de deseo. Ya han empezado las vacaciones, vuestro destino son Les Gavarres, en Palamós, y os alojáis en un hotelito de seis habitaciones rodeado de viñedos y con vistas al mar. La finca se levanta en una casa típica de la zona, cuenta con una espectacular bodega enterrada bajo tierra donde maduran sus vinos y con un obrador donde elaboran productos ecológicos que sirven en los desayunos, almuerzos y cenas.
Ya podéis abrir los ojos. Bienvenidos a la Finca Bell·lloc, un bello lugar que ofrece calma, vinos y gastronomía de calidad. O rough luxe como prefieren llamarlo sus propietarios. Lujo entendido como un retorno a la simplicidad, a lo cotidiano, al respeto por la tierra.
Cada una de las estancias del hotel, Mas Bell·lloc, lleva el nombre de una variedad de uva distinta, entre ellas, las que el enólogo Josep Trallero cuida y recoge para elaborar dos vinos, un blanco y un tinto (el rosado está en camino). Vinos naturales, desnudos, que no llevan una etiqueta convencional sino una cápsula metálica donde reside la información.
La bodega es un ejemplo de ‘lujo sencillo’. Para su construcción se usaron centenares de planchas de acero recicladas procedentes de antiguos barcos mercantes que configuran un laberinto de pasillos subterráneos, oscuros, aislados, frescos y dotados de una climatización controlada. Las viñas crecen justo encima de ella y la luz se cuela a través de las rendijas que quedan entre las planchas. Un juego de luces y sombras sorprendente que se puede visitar sin estar alojado en la finca (lo mismo se puede hacer en el caso de las catas guiadas).
Tampoco dejan indiferentes las mermeladas, el aceite, el recuit, los guisos caseros… Pepi y Ángel, los masoveros, se encargan de llenar la despensa y los platos de los visitantes. Ángel ordeña una cabra que pasea por allí para obtener la leche del desayuno y hacer algún queso mientras Pepi recoge los frutos de temporada (higos, tomates, calabazas, naranjas amargas…) para preparar deliciosas conservas. También producen miel (en la finca hay colmenas). Y hacen pan. Una pareja todoterreno. De lujo.
Mención aparte merece el aceite —de oliva virgen extra—, con un coupage de las variedades arbequina y argudell, autóctona del Empordà, que como el vino, habla por sí solo.
La respuesta es afirmativa. Aunque no os convirtáis en sus huéspedes, podréis catarlos. Los venden en La Botiga de Bell·lloc, en la playa de La Fosca del mismo municipio de Palamós. ¿Sus precios? ‘Lujo asequible’. 24€ el vino tinto, 14€ el blanco, 12€ el aceite (lata de 500 ml), 8€ la miel, 5€ las mermeladas (alrededor de 300 gramos) y 3€ el membrillo (unos 150 gramos). La tienda está abierta de mayo a octubre y en pleno verano su terraza acoge actuaciones musicales en directo.
Mar y montaña. Dulce y salado. Belleza, encanto, personalidad. Cierro los ojos y vuelvo al Empordà.
Finca Bell·lloc
Camino de Bell·lloc, s/n.
Palamós (Girona).
Teléfono: 972 316 203.
La Botiga Bell·lloc
Roca Negre, s/n.
La Fosca. Palamós (Girona).
Teléfono: 972 316 203.