Artesans pertenecería a la categoría de esos restaurantes con historia, una trayectoria plena de vicisitudes, cambios de nombre, de carácter, de clientela y de contexto que han ido forjando su personalidad y le han convertido en el local que es ahora, un recién llegado al Born pese a que una de sus paredes data del siglo XIII y que conserva aún algunos elementos originales de aquella época, cuando formaba parte del puerto de Barcelona y los barcos descargaban allí sus mercancías.De hecho, si echáis un vistazo en las argollas que se mantienen en el techo: se utilizaban para la descarga de las barcas, pues el mar llegaba al interior del local.
Recién inaugurado, Artesans es ahora un local moderno, contemporáneo y cosmopolita a rabiar que conserva una pared original procedente de Santa Maria del Mar, un sitio agradable y sofisticado, frecuentado por una estupenda clientela ‘pi-hipster’ (¿nos compráis el palabra?) y una carta de tapas más que bienvenida a la ciudad que no va a sobrepasar los 20 € por cabeza.
Artesans es, pues, un ejemplo más de lo que se lleva en Barcelona: locales sofisticados y de impecable interiorismo (por suerte, esta vez no está firmado por el hombre de moda, Lázaro Rosa Violán, a punto de morir de éxito si no lo ha hecho ya) cuya cocina es, en realidad, más que tradicional. Tapas de toda la vida con una buena materia prima, de presentación cuidada y con alguna concesión a la creatividad y a la cocina internacional. Valgan como ejemplo de este talante que apuesta por hacerlo bien sin filigranas ni vanguardias unas buenas croquetas (y éstas suelen ser prueba de fuego a la hora de valorar un restaurante), unas patatas confitadas con crujiente de patata y calamar o el solomillo de ternera joven con foie y verduritas (una de las tapas más caras, a 12€, pues el resto rondan los €).
¿Seguimos? Alcachofas con jamón ibérico y huevo en dos texturas, bomba de morcilla, tosta de sardina marinada y macerada con vinagre de arroz, picadillo de cebolla alemana y tomate con reducción de zumo de naranja dulce, o ensalada de mango y gambas al estilo Thai, todo ello elaborado con el objetivo de montar una mesa con tapeo a compartir, comer con las manos si se tercia, y probar un poco de todo lo que nos brinda esta carta sencilla y bien facturada elaborada por la chef alicantina Ana Pons Bolufer, que ha trabajado con chefs como Jordi Herrera y Carles Abellan.
Mientras damos cuenta del surtido de tapas, podemos departir, sobre la historia de este local. Durante el siglo XVI fue uno de esos espacios esparteros que dieron nombre a la calle en la que se halla, Esparteria, mientras que en los setenta fue Zócalo, un establecimiento que muchos recordarán porque reunía a una parte de aquella ‘gauche divine’ barcelonesa como Joan Manuel Serrat, Perich o Jaume Sisa. Tras un aparatoso incendio, acabó transformándose en un restaurante de fondues a mediados de los ochenta, y ahora reabre las puertas como bar-de-tapas sofisticado-pero-asequible, en una zona, el Born, que no cuenta con demasiados establecimientos de este estilo.
Lo mejor: la imponente pared de piedra y las croquetas, no necesariamente por este orden.
Lo mejorable: Aún es pronto decirlo, pero todo indica a que se lo van a quedar los guiris todito para ellos.
Artesans. Esparteria, 10.
Tel. 93 461 46 84.
Horario: de lunes a domingo de 13 a 24 h.