Una reciente visita a Marsella nos ha dejado muy buen sabor de boca y unas cuantas direcciones para comer bien, rico, barato y sin parafernalia, lejos de los circuitos gastronómicos habituales. Si uno vive en el centro de un lugar como Barcelona es muy fácil sentirse como en casa en esta ciudad multicultural de verdad, vibrante y repleta de estímulos. Sin ser bonita en el sentido ortodoxo de la palabra, ni tener Campos Elíseos o un centro histórico de postal, Marsella es una ciudad sin etiquetas, de formas relajadas, en la que te sientes bien desde el principio. Tiene, además, numerosos restaurantes que huyen de los formalismos y se centran en lo que de verdad importa: dar bien de comer. Aquí van algunos de ellos:
Longchamp Palace
Longcham Palace es un lugar semidestartalado a la manera cool que ofrece una cocina fracesa con pinceladas internacionales sencilla y económica. Nos gusta su ambiente, joven y multicultural y una pizarra de sugerencias que cambian prácticamente a diario y que incluyen muchas verduras de proximidad y algunos guiños aotras cocinas.
Longchamp Palace es uno de esos locales que consiguen ser hipsters sin pretenderlo, donde podremos tomar la penúltima, la última tras la cena en la zona de la barra e incluso salir con la copa a la calle a departir (seguramente con desconocidos) bajo el cielo marsellés. Un lugar, pues, muy típico de esta ciudad, ya que como nos dijo alguien en nuestro viaje: «Yo soy la típica marsellesa, lo que significa que ni mi padre ni mi madre nacieron aquí». Pues eso.
Epicerie L’Idéal
Esta tienda de productos gourmet ubicada en la rue d’Aubagne, en el efervescente barrio de Noailles, uno de los más ambientados de la ciudad, es un lugar de referencia para sentarse a comer (a poder ser en la terraza, desde la que vivir como protagonistas el ajetreo de la zona). Epicerie L’Idéal está dirigida por Julia Sammut (periodista gastronómica, por cierto) y es un lugar de sobras conocido por su papel destacado en la revitalización de la zona, convirtiéndola en un vibrante centro culinario. Las delicatessen aquí no se acaban nunca: anchoas noruegas ahumadas, chocolate Marou, feta de Lemnos, mantequilla Bordier, pastrami de ternera de Michel Kalifa…
Además de ser una tienda, L’Idéal también funciona como un lugar para degustar deliciosos platos preparados con los productos disponibles en la tienda. El menú cambia regularmente según la inspiración del día y la disponibilidad de ingredientes frescos. Desde ensaladas frescas hasta sándwiches gourmet y platos principales elaborados, los comensales pueden disfrutar de una experiencia culinaria auténtica con numerosos guiños a la cocina italiana.
Beau Rivage
Situado en el pintoresco puerto de Marsella, Beau Rivage ofrece una experiencia gastronómica completa gracias a su ubicación envidiable y a su destacada propuesta de ostras frescas del Mediterráneo. Cada ostra se selecciona cuidadosamente para garantizar la máxima calidad y frescura, aunque también hay una variedad de platos gourmet inspirados en la cocina provenzal. Beau Rivage tiene todo aquello que muchos buscamos cuando visitamos la costa francesa: grandes bandejas de mejillones y ostras, pan con mantequilla, vinos blancos deliciosos, vistas al mar y esa joie de vivre inconfundiblemente mediterráneo.
Chez Fonfon
Uno de los mejores lugares para disfrutar de la auténtica bullabesa en Marsella es el restaurante Chez Fonfon. Ubicado en el encantador puerto de Vallon des Auffes, este restaurante ofrece una deliciosa versión de la clásica sopa de pescado provenzal.
Chez Fonfon se ha ganado una merecida reputación por su bullabesa, que se prepara con una cuidadosa selección de pescados frescos y mariscos locales, cocidos lentamente en un caldo aromático con tomates, azafrán y hierbas provenzales. El resultado es un plato rico y reconfortante, imprescindible si visitamos Marsella y queremos conocer la gastronomía local. Además de su exquisita bullabesa, Chez Fonfon ofrece una variedad de otros platos de mariscos y pescados frescos, así como especialidades provenzales para una experiencia cien por cien marsellesa en el corazón de la ciudad. Sus impresionantes vistas al mar son un plus.
Cómo llegar
Lo mejor es ir en tren. Madrid, Barcelona, Girona y Figueres están conectadas diariamente con un tren AVE de RENFE a Marsella.
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