Lo habitual es comprar el pan en una panadería. Incluso en el supermercado (aunque desde aquí invitamos a comprar siempre en una panadería de confianza), pero, ¿qué es eso de comprar pan en un hotel de lujo? ¿Qué excentricidad es esta?
Hoteles de lujo cada vez hay más, ¿verdad? Con mármol o sin mármol. Con obras de arte. Con piscina y gimnasio. Con una oferta gastronómica que quita el sentido. Con terraza con vistas. Con música en vivo. Con cualquier evento que te puedas imaginar porque la competencia es dura y hay que desmarcarse…
Sin embargo, hoteles de lujo cinco estrellas que sean molones y que además, tengan un obrador de pan abierto a todos los vecinos y a cualquier transeúnte que pase por allí no hay tantos… En efecto, en Madrid solo hay uno, nos referimos al hotel Thompson (de la cadena americana Hyatt).
El obrador
Este establecimiento, que cuenta con mil guiños a la cultura española, tiene en su cafetería restaurante Mendo un obrador que no está abierto únicamente a los clientes del hotel sino a todo el mundo: vecinos, transeúntes, turistas que pasaban por allí, curiosos, foodies del pan…
Su obrador, en el que podemos ver el amasado de las diferentes masas (avisamos, asistir a un amasado es bastante adictivo), está activo todos los días con una variada oferta de panes y de repostería artesanales.
Los panes
Todos los panes están para pecar sin miramientos pero te aconsejamos que vayas más allá del pan de trigo de masa madre y te líes la manta a la cabeza: su pan de tomate es maravilloso (por las mañanas, regado con un poco de aove y unas rodajas de aguacate, te alegrará la existencia), el de aceitunas también, el integral y no queremos olvidar el de maíz y cúrcuma. Es difícil llevarse solo una hogaza.
La repostería
Pero, ¿y qué hay de la repostería? Si los panes harán que te conviertas en cliente habitual, la repostería no se queda a la zaga: te aconsejamos los croissants y los pain au chocolat (aquí en España llamados napolitanas de chocolate). Te trasladarán a París con tan solo un mordisco.
También están muy ricos su cinamon roll y la bollería del día que va variando según el humor de los reposteros: cruffin de limón, de pistacho…
En Navidad tienen (y conviene reservar porque ya empiezan a ser conocidos) sus roscones de Reyes (el de violetas es como si estuvieras comiéndote una bolsa de estos caramelos tan castizos). El resto del año puedes encargar tartas. Destacan la de chocolate, la de queso y la strudel tradicional.
No mentimos: en este obrador de hotel todo es de lujo menos los precios. Palabrita del niño Jesús.
Horario: de 11 a 23 horas. El obrador cuenta con acceso propio desde el exterior.


