Lo que la sección gastro Culinary Zinema 2021 nos dejó

Lo que Culinary Zinema 2021 nos dejó

No recordábamos un Culinary Zinema tan ambicioso como el de este 2021. Con filmes y presencias tan relevantes como para acercarnos de nuevo a San Sebastián.

El estreno mundial de Las huellas de elBulli resultó tan sólo el preludio de citas ineludibles para vivir la gastronomía en su máxima expresión. A través de la gran pantalla, pero también en la mesa. Conociendo la intrahistoria de cada filme junto a sus protagonistas. Degustando las propuestas que seguían a cada pase en el BCC, que menudo mérito tienen también sus alumnos. Cuando no cocinaba el chef homenajeado lo hacían quienes habían sabido interpretar muy bien su culinario hasta adaptarlo consecuentemente sobre el plato. Algunos, incluso en la copa.
Ferran Adrià, el chef del aún vigente number one en la Fifty (Mirazur), la revolución nórdica de la temporada, una joya asiática y otra de-li-cio-sa fueron los principales reclamos del último Culinary Zinema. Asistimos a sus tres primeras sesiones, con trabajos y menús tan complejos como acertados y armonizados con tiento.
El inaugural que celebraba el legado del Bulli fue un compendio de déjà vú que evidenció la viveza y el valor de cuanto Ferran Adrià ha aportado a la cocina. Aires, espumas, deconstrucciones, trampantojos e incluso las formas de presentarlos se sucedían cual réplicas fidedignas de las creaciones que le llevaron a ser el mejor del mundo en su día.
Daba gusto ver cómo Ferran Adrià probaba y aprobaba cada bocado, pero también cómo ‘recitaba’ los años en que parió todos. Incluso los de hace más de 35 años, cuando muchos de los alumnos del BCC aún no habían nacido.
elBulli cerró para siempre el 31 de julio de 2011. El documental sirve en bandeja lo que fue y lo que ha dejado para la memoria colectiva. Repasa hitos conseguidos, da voz a bullinianos ilustres, tributa a Juli Soler y, sobre todo, muestra al Ferran Adrià más humano junto a su mujer Isabel. 
Es ella quien provoca la verdadera emoción en el espectador al desvelar su realidad cotidiana y su lado más sentimental.
El filme está plagado de frases lapidarias, si bien nos quedamos con la más concluyente: “Hay que tener claro que la historia -de elBulli- continúa”. Viniendo de quien aún sigue prolongando su legado, no debería extrañarnos.

La larga ovación que el Teatro María Eugenia dedicó a Ferran Adrià ya no fue sólo por su papel en el documental sino por todo lo que ha dado y significado para la gastronomía mundial. Participar de la misma desde el palco de Nespresso, a escasos metros del genio, nos hace pensar en aquello de…what else? 

 

 

Al día siguiente llegó Pepe Solla para servirnos su Galicia particular en una comida francamente de cine, porque hacer las cosas bien importa.

Luego asistimos a la reinvención de Mirazur tras el confinamiento y un año especialmente difícil para Mauro Colagreco.

En su documental se abre en canal para mostrar la vulnerabilidad del profesional y de la persona durante esta pandemia. Una pieza dinámica, catártica y reveladora para la reflexión del sector.

 

Nuestro último día de Culinary Zinema aguardamos la belleza de una cocina tan remota como singular. Esto es, la de Poul Andrias en KOKS, único ‘en su especie’ en las islas Faroe.

El documental transcurre entre paisajes de naturaleza salvaje que sirven también de despensa para este chef biestrellado.

Km.0 radical, realismo mágico, y una filmación envolvente constituyen las mejores bazas de la pieza, que logra su objetivo: querer que vayas a este destino gastro.
Gastronomistas

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