No recordábamos un Culinary Zinema tan ambicioso como el de este 2021. Con filmes y presencias tan relevantes como para acercarnos de nuevo a San Sebastián.
La larga ovación que el Teatro María Eugenia dedicó a Ferran Adrià ya no fue sólo por su papel en el documental sino por todo lo que ha dado y significado para la gastronomía mundial. Participar de la misma desde el palco de Nespresso, a escasos metros del genio, nos hace pensar en aquello de…what else?
Al día siguiente llegó Pepe Solla para servirnos su Galicia particular en una comida francamente de cine, porque hacer las cosas bien importa.
Luego asistimos a la reinvención de Mirazur tras el confinamiento y un año especialmente difícil para Mauro Colagreco.
En su documental se abre en canal para mostrar la vulnerabilidad del profesional y de la persona durante esta pandemia. Una pieza dinámica, catártica y reveladora para la reflexión del sector.
Nuestro último día de Culinary Zinema aguardamos la belleza de una cocina tan remota como singular. Esto es, la de Poul Andrias en KOKS, único ‘en su especie’ en las islas Faroe.
El documental transcurre entre paisajes de naturaleza salvaje que sirven también de despensa para este chef biestrellado.