Mallorca, una escapada muy gourmet
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Mallorca, una escapada muy gourmet

Si estás pensando en una escapada navideña más allá del tópico de la montaña y la nieve, la isla de Mallorca es una buena opción. Está cerca, a poco más de media hora en Vueling, y tiene numerosos atractivos para cualquiera con ganas de descubrir mundo. Y ya no te digo si eres gourmet, porque en la isla balear vas a disfrutar como pocas veces.

Hace unas semanas hice un recorrido exprés por allí, de un solo día (sí, sí, madrugón épico para estar a las 8 de la mañana en Palma y regresar a Barcelona al poco de anochecer). Y pese a lo apretado de la agenda, pude ver y probar todo esto. Pasteles, empanadas, ensaimadas, embutidos, aceites, platos, vinos… Muy recomendable, por cierto. Si te quedas con hambre de más, puedes leer el reciente post de Laia Zieger titulado 7 hotspots para una estancia hedonista en Palma de Mallorca o el de Belén Parra, que te propone hoteles rurales fuera de lo común en Mallorca.
El maravilloso escaparate de Fornet de la Soca, que conserva el del histórico Forn des Teatre Jaume Alemany que ocupaba el local.

Fornet de la Soca (Palma de Mallorca)

Comencé la jornada en la capital. Y en un obrador capital en la gastronomía balear: Fornet de la Soca es el proyecto de “arqueología gastronómica local” que llevan a cabo Tomeu Arbona y María José Orero, un obrador que recupera recetas antiquísimas de la isla, algunas del siglo XIII. Me flipa pensar que estoy hincando el diente a lo que se comía en la época medieval: ‘menjar blanc’ (dulce de almendras y agua de rosas), rubiol (empanadilla rellena de mató de oveja mallorquina), greixonera de Santa Margalida (pastel de leche de almendras y quarto, un bizcocho muy tierno de harina de patata), ‘flaons’ (Ramon Llull los cita en ‘Blanquerna’)…
Algunos de los dulces de Fornet de la Soca.

Su excelente trabajo con el retrovisor puesto en la Historia (también hay que prestar atención al gató, un pastel de finales del siglo XIX a base de harina de almendra, azúcar, huevos, limón y canela) combina bien con elaboraciones más actuales como sus exitosas ensaimadas (de cabello de ángel, sobrasada, de chocolate, de albaricoque…) y sus panades (empanadas rellenas de cerdo, de cerdo y guisantes, de lomo de cerdo con pimienta, veganas…), algunos de cuyos ejemplares puedes ver en la foto que abre el post. En todos los casos, trabajan con ingredientes de productores locales.

Fornet de la Soca. Plaza de Weyler, 9 (Palma de Mallorca). fornetdelasoca.com.

Aceites para catar en Sa Tafona de Caimari.

Sa Tafona de Caimari (Caimari)

Si te gusta el aceite, te gustará Sa Tafona de Caimari, una almazara en la sierra de Tramuntana cuyas instalaciones puedes visitar (también las antiguas, en una casita del pueblo de Caimari) y donde te vas a hacer una buena idea de la gastronomía de mallorquina a través de su tienda y su restaurante. En la primera puedes comprar aceites propios (Simó Mateu y Finca Comellar) y de otras marcas, vinagres, mieles, confituras, turrones, almendras, vinos, licores… y también creaciones no comestibles como piezas de artesanía: cerámica, juguetes infantiles, cestas, objetos vidrio bufado, madera de olivo. En el restaurante te darán platos tradicionales de la isla, muchos de ellos a la brasa.
La antigua almazara de Sa Tafona de Caimari, que se puede visitar.

Y si esta visita no sacia tu pasión por el aceite, siempre puedes ir a Valldemossa, cerca de allí, para conocer Son Moragues, que vuelve a los orígenes elaborando el aceite Es Roquissar, con métodos ancestrales pero al gusto del paladar del siglo XXI. Las aceitunas se recogen un poco antes para que tengan menos acidez y más polifenoles, y el zumo resultante es más picante..

Sa Tafona de Caimari. Carretera de Inca a Lluc, km. 6 (Caimari). satafonadecaimari.com.

Son Moragues. Avenida de Lluís Salvador Cilimingras, s/n (Valldemossa). sonmoragues.com.


La sobrasada y otros embutidos de la carnicería Ca’s Sereno.

Ca’s Sereno (Inca)

Mallorca siempre ha tenido fama por su sobrasada. En Gastronomistas ya os hablamos en su día de la de Xesc Reina y Can Company. Pues bien, la carnicería Ca’s Sereno también la tiene, y muy buena. Y además es una de las elaboraciones estrella de la casa, que abrió en 1979. Aquel año, los padres de Miquel Llobera inauguraron un negocio que apostaba por trabaja muchas carnes de calidad, evitando las que se producían en granjas, y por elaborar los embutidos con la raza de cerdo autóctona porc negre.

Con ella, que destaca por contener menos grasa infiltrada que el cerdo ibérico, hacían y siguen haciendo la varia (mezcla de papada y magro de cerdo especiados y con pimienta), el botifarró (con piñones, semilla de hinojo y pimienta negra y de Jamaica), el foie y la citada y celebrada sobrasada. Tremendamente buenas. Palabra.

Ca’s Sereno. Avenida de los Reis Catòlics, 58, y calle de Joan Mascaró i Fornés, 4 (Inca). cassereno.com.

Francesc Grimalt y Sergi Caballeros, fundadores de 4Kilos Vinícola, de copas y risas.

4Kilos Vinícola (Felanitx)

Y para beber, ¿qué? Pues alguno de los estupendos vinos de 4Kilos Vinícola. Algunos tragos son para que suene la música. Y esas canciones las podría proponer Sergi Caballero, cofundador del Sónar, que se unió en 2006 al enólogo Francesc Grimalt para crear esta bodega que trabaja con variedades mallorquinas como la callet, la fogoneu, la escursac, el premsal blanc

Quién mejor que él, pues, para que bailen las copas con estos vinos con menos color que los típicos riojas y ribera del Duero, y con menos graduación alcohólica en su mayoría. Qué pena que no se conocieran tanto hasta hace unos años. Y qué suerte que Caballero y Grimalt quisieran recuperarlos del olvido haciendo buenos vinos y proyectos tan interesantes como el tinto Gallinas y Focas, en el que han trabajado jóvenes con discapacidad intelectual.

4Kilos Vinícola. Primera Volta, 168 (Puigverd, Felanitx). 4kilos.com.

La caldereta de langosta con judías del ganxet, ajo y espinacas, y la hoja de clementina con lentejas marinadas con mandarina y hierbas de Ca na Toneta.

Ca na Toneta (Caimari)

Otra parada obligatoria cuando vas a Mallorca es este restaurante que, sin embargo, no abrirá hasta el 1 de marzo. Pero vale la pena dejarlo apuntado por si vas por allí a partir de entonces. En su casita en el pueblo de Caimari, comí platos de cocina tradicional actualizada que prepara Maria Solivellas, una crack autodidacta que nunca ha hecho caso a la fusión que se puso tan de moda. Al contrario, siempre quiso ahondar en las raíces de su tierra y apostar por la gastronomía y los productos baleares hasta el punto que su papel ha sido fundamental para recuperar variedades y razas autóctonas, como el trigo xeixa, el pimentón de tap de cortí, árboles frutales, uvas…

En su menú degustación de nueve pases (65 €, sin bebidas), encontrarás sentido y sensibilidad. Las cocas de xeixa, la caldereta de langosta con judías del ganxet, ajo y espinacas, la hoja de clementina con lentejas marinadas con mandarina y hierbas, el bullit de peix con caldo mezclado con allioli, el gató sobre crema de zanahoria y coronado con un helado de laurel, los quesos ecológicos baleares

Ca Na Toneta. Horitzó 21 (Caimari). canatoneta.com.
Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en 'Cata Mayor', el canal especializado de 'El Periódico de Catalunya', y en 'On Barcelona', la sección de ocio del mismo diario. Antes, había sido responsable de la sección de Gente, donde ya contaba qué se cocía y qué se comía por ahí.

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