Ocean: no hay dos sin tres (estrellas) en el Algarve

Tiene nombre inglés, chef austríaco y está en el Algarve portugués. El Ocean de Hans Neuner en el resort Vila Vita Parc es un restaurante ciertamente atípico en su totalidad. Un destino gastro fuera de lo común que se permite soñar y hacer flipar al comensal. Sus dos estrellas Michelin avalan el arrojo de una propuesta culinaria que ha sabido expresar el territorio con orgullo e integridad. Sin dejarse llevar por el qué dirán, la crítica cero constructiva o las ganas de aparentar. Qué va. Neuner se me antoja un cocinero inconformista que sabe lo que se hace y hace lo que le place. Con la conformidad del director del resort, chef años ha y principal valedor de su fichaje. Ya no hay consigna que valga del uno al otro cuando la excelencia es manifiesta en la mesa. 

Este Ocean tiene ante sí un horizonte más claro y venturoso que el que rodea al propio Vila Vita Parc. Anclado en la elite gastronómica desde hace casi una década, encara ahora una nueva etapa en la que aspira a las tres estrellas que aún no atesora ningún restaurante en Portugal. Lo hace tras reformar el espacio para un mayor lucimiento de la sala. También al ambicionar un servicio tan bien armado como armonizado por el sumiller Ricardo R. Rodrigues. Un acierto dejar la bodega en sus manos y dejarse llevar por su maridaje. 

El último menú degustado refleja el carácter perfeccionista de un chef que ha aprendido a querer Portugal a base de (cocinarlo) bien. Neuner evidencia conocer la tradición al recrearla en enunciados que plasman una neococina portuguesa tan brava como ibérica. Con productos identitarios e incluso propios puesto que proceden del huerto de Herdade dos Grous, en el vecino Alentejo. De poder plantarlo en el mismo hotel, estoy segura de que lo hubieran hecho.

Pescado y marisco conforman otro pilar de la cocina Oceánica. Neuner trata directamente con quienes faenan por y para el restaurante. Sin ellos no se darían ni el magnífico carabinero con azafrán y huevas de trucha, ni el emperador con el particular “ajoblanco” de Neuner ni la bendita feijoada de pulpo. Estos platos llegan después de unas favas con chouriço francamente memorables. Uno de esos platos que, incluso en la noche más calurosa de agosto, te reconcilian con la vanguardia culinaria.

Todo aquí es preciso y (pre)meditado, está sabroso, y se ejecuta con la misma dedicación que concentran las masas caseras. Imposible resistirse a los panes ¡de todo el resort!, a bolas como las que llegan con el aperitivo y a los bolos que firma el chef pastelero, Marcio Baltasar. Dedica su tiempo a la sobremesa y a sus sobremesas, claro. Brinda asimismo por el momento con el Kopke Tawny que cerró mi velada en un Ocean que esta temporada apagará sus luces el 29 de noviembre, apenas una semana después de conocer las nuevas estrellas para 2020. 

Belén Parra
Belén Parra

La primera vez que se sentó a una mesa para contarlo en las páginas de El Mundo aún no se comía bien en los hoteles. Ha probado las mieles del oficio en una editorial gastronómica y en congresos especializados. Mata el hambre y la sed con las historias que encierran restaurantes, cocineros y emprendedores del buen vivir.

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