3 reyes del pollo frito en Barcelona

Decían de Ramoncín que era el rey del pollo frito porque una de sus canciones se titulaba así. ¡Ja! Bromitas las justas: que se lo pregunten a los cocineros de DooBopSpicy y Gringa. Estos tres restaurantes sirven unas piezas que lo flipas, a cuál más viciosa y adictiva. He estado en todos ellos y os garantizo muchísimo más placer que escuchar cualquier canción del rockero madrileño. El trono es para ellos.

DooBop

El chef Nico Circo hace un alarde de saber hacer con la potente gastronomía cajún, típica de Nueva Orleans (nota histórica cultureta: es propia de los descendientes de desplazados franco-canadienses que se fueron a Luisiana tras la incorporación de los territorios franceses en Canadá a la corona británica). Y entre tanto rebozado grueso y crujiente, entre tanto adobado con todo tipo de hierbas y especias, hay que anotar uno de los hits de esta casa del barrio del Poblenou: el pollo frito servido sobre un waffle casero, con jalapeños y sirope de arce. Picante en su justa medida, su carne es tan melosa como sabrosa. DooBop. Calle de Sardenya, 48.

Spicy

Uno de los locales más cañeros del Sant Antoni marchoso es Spicy. Lleva pocas semanas junto al mercado, abriendo por las noches y ofreciendo un ambiente canalla y garajero a más no poder. En clave oriental, eso sí, porque es una taberna asiática que sirve platillos para compartir de países como Indonesia, China, Tailandia, Corea… En su carta encontrarás el pollo frito con el nombre de Tori Karage. Está macerado con soja, ajo y jengibre, y su rebozado, crujiente pero sin pasarse, es distinto al resto porque lleva fécula de patata. Dicen que es una de las propuestas más exitosas de la casa. No lo dudo. Spicy. Calle del comte Borrell, 41.

Gringa

Acabo con el plato más guarro de los tres. Un bocata para chuparse los dedos como si no hubiera un mañana. Porque no querrás que el pringue acabe en una servilleta sino en tu boca. Por eso, en mi crónica sobre este restaurante con aires de food truck titulé que era el mejor bocadillo de pollo frito de Barcelona. Lo mantengo: un resistente y recién horneado bun (pan de brioche) acoge en su interior pollo de corral rebozado, queso cheddar, col lombarda en lima, pepinillos y salsa chipotle y miel. Llega a la mesa acompañado de patatas fritas, aunque los sábados y domingos aparece en la carta del brunch (también con patatas y una ensalada de hoja de roble, canónigos y salsa ranch dressing). Gringa. Calle de la Lleialtat, 16.

Ferran Imedio
Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

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