Nadie se vende mejor que los italianos, así que compramos entradas para asistir al Cook_inc Festival organizado por la citada revista editada en Lucca (Toscana) desde 2011, junto al restaurante Giglio de la misma localidad.
Un encuentro “poliédrico”, según sus ideólogos; tan festivo como enriquecedor.
Su primera edición versó sobre lenguajes o idiomas universales en torno a la gastronomía, una expresión cultural en sí misma.
El nuevo Cook_inc Festival aglutinó y presentó distintas formas artísticas de máxima actualidad, vinculadas de algún modo u otro con la cocina.
De la fotografía a la música; pasando obviamente por la viticultura e incluso la apicultura.
De cada arte, una o más voces.
Todas de renombre.
Entre las más destacadas, la del célebre fotógrafo Massimo Vitale.
Su intervención fue ciertamente luminosa; como todas sus obras de gran formato.
Porque mostró su proceso creativo con la misma cercanía con la que sedujo a la concurrencia, entre la que compartió réplicas de fotografías que parecen más bien murales.
Algunas permanecieron expuestas durante toda la jornada.


La cita se desarrolló en el Mercado del Carmen de Lucca que la propia ciudad quiere recuperar para eventos de este tipo tras permanecer cerrado durante más de medio siglo.
Una oportunidad única de admirar también el patrimonio por el que Lucca está entre las ciudades más bonitas de Italia.
En ella se rueda estos días, por cierto, una peli protagonizada por Dustin Hoffman, que reside en la Toscana desde hace unos meses.
Hasta allí acudieron chefs italianos, pero también originarios de todo el mundo para manifestarse a través de sus platillos.
Porque todos lo hicieron desde la cocina y no desde el escenario.
Todos hicieron más que dijeron y el compadreo fue admirable.
Mención aparte para el nutrido equipo de Giglio -y Gigliola-, que lo dio todo para que el Festival surgiera como idearon en su día.
Siempre junto a Anna Morelli, directora de Cook_inc e instigadora de un festival que ojalá haya llegado para quedarse.

Porque está abierto a todas las artes que entroncan con la gastronomía como realidad cultural, pero también abierto a todos los públicos.
Comimos medio mundo entre las propuestas que sirvieron las y los chefs invitados; y bebimos la selección de vinos Triple A, o “la mejor expresión de cada terroir” entre Italia y Eslovenia.

Las degustaciones que más disfrutamos fueron el Tartar de ternera “en la mano” del célebre charcutero Dario Cecchini; la Gamba con vieira, ichigoboshi y saúco, de Karime López y Takahiko Kondo (Osteria Gucci); el Taco con rapana venosa y setas, de Chiara Pavan y Francesco Brutto (Venissa); el Tamal de mejillones, papaya, haba tonka y cilantro, de Álvaro Clavijo (El Chato); y el Risotto verde con caracoles, de Lorenzo Stefanini, Stefano Terigi y Benedetto Rullo (Giglio).
