Sole Giménez: “La gastronomía nos une, nos alimenta y nos representa“

“Las canciones están llenas de todo lo que hemos vivido hasta llegar a ellas”, oí que expresaba la cantante, compositora e intérprete Sole Giménez en el transcurso de un concierto. La otra noche, antes de subirse a otro escenario, le pregunté si también están llenas de todo lo comido y lo bebido. “En mi primer disco, ‘Ojalá’, aparece una canción muy bonita de Esclarecidos que se llamaba ‘La cena’. A Vicente Sabater, mi técnico y productor, le gustaba mucho porque empezábamos el concierto todos en el escenario, tomando una copa de vino, brindando, y yo cantaba la letra de la canción: “La gente iba llegando mientras preparabas la cena…” (entona). O sea que sí. Y además, somos lo que comemos”, afirma convencida.

La cantante, compositora e intérprete nació en París, de padres murcianos, y vive en Valencia.

“Como buena murciana, mi plato estrella es el arroz caldoso”, asegura mientras reivindica sus orígenes. “Cocino todos los días, hay que alimentarse y hay que alimentar al rebaño. Y, aunque no me da mal, no es una de las cosas que más me gusta en esta vida”, reconoce. Lo suyo es la música. Desde pequeña.

“Mis padres, emigrantes en París, donde nací, no eran músicos, pero les ha gustado mucho cantar y han cantado muy bien. Volví a España con ellos a los cinco años y recuerdo traernos de Francia una maleta llena de discos de la época: Mireille Mathieu, Françoise Hardy, Gilbert Bécaud, Edith Piaf… todos los de los años 60. En mi casa siempre ha sonado canción francesa, y Víctor Manuel, y Joan Manuel Serrat, y las coplas y los boleros que ellos cantaban. Cuando conocí a Armando Manzanero le dije: “Tengo que reconocer que no descubrí ‘Esperaré’ por usted, sino por oírsela a mi madre”, rememora. “Me acuerdo también que cuando tenía 11 años pasaba los días en casa de una amiga y que igual nos poníamos a Tequila que a Los Panchos. Y me encanta porque descubro que mis hijos hacen lo mismo”. Su virtud de trascender sin dificultad la frontera entre géneros musicales viene de lejos.

Aperitivos de la cena-espectáculo del Festival Íntims, en Casino Barcelona.

Sole Giménez se siente cómoda en el formato de cena-espectáculo “porque es una cosa muy íntima”, como advierte el nombre del festival barcelonés —que ya conocía— donde me acerco a entrevistarla. Por si tú no lo conoces, el Festival Íntims se celebra en la sala Cotton Club de Casino Barcelona y consta de una cena con aperitivo, primero, segundo y postre, maridada con vinos y cavas de bodegas de Perelada, a la que sigue un concierto acústico a pocos metros del artista invitado.

“Este formato da pie a revisar canciones e interpretar otro tipo de repertorio que, a lo mejor, en otro tipo de escenarios no haces”, afirma la cantante murciana. En Casino Peralada repetirá el menú de grandes éxitos de su larga carrera que sirvió a los comensales de Casino Barcelona, entre ellos, temas de ‘Los Hombres Sensibles”, su último disco en solitario, en el mercado desde mayo de 2017, con Ivan Melón al piano.

Sole Giménez en un concierto con Carlos Goñi, con quién le une una amistad de hace años.

“Para preparar el repertorio del disco empecé llamando a mis amigos: a Carlos Goñi, con quién me une una amistad de hace muchos años; a Pedro Guerra, con quién también había tenido la oportunidad de trabajar; a David DeMaría, Mikel Erentxun… Les pregunté si tenían algunas canciones para mí y luego surgió la oportunidad de cantarlas juntos, convirtiéndose en un disco de duetos. Cuando ya lo tenía casi acabado coincidí con Dani Martín en un concierto con Pedro (Guerra), le comenté que lo estaba preparando y me dijo: “Pues yo quiero estar en este disco también”. Y me escribió expresamente una canción en la que habla de esa sensibilidad masculina que muchas veces se niega, se oculta, y de la que muchos se avergüenzan cuando realmente es su naturaleza. De hecho, su tema me sirvió para ponerle al disco este título tan sugerente. Uno de los mejores aciertos de ‘Los Hombres Sensibles’ es que cada uno tiene su propia personalidad y que, dentro de lo que es un disco de Sole Giménez, cada tema suena a cada uno de ellos. Combinar esas dos cosas no fue fácil, pero tuvimos la suerte de que en el disco sonase así”.

Es su octavo trabajo en solitario, aunque su etapa de compositora y voz, durante dos décadas largas, de Presuntos Implicados, es inolvidable. Afirma que el final del grupo fue “amargo, muy amargo. Nada tiene que acabar mal pero hay cosas que necesariamente acaban mal. Lamentablemente, nunca es para siempre”. Por fortuna, su voz sigue igual de dulce, aterciopelada, cálida e inconfundible. Le pregunto si la alimentación es uno de los cuidados que esta requiere y afirma que se cuida bastante, “pero no por mi voz; por mi cuerpo, por mi salud”, manifiesta.

Sole Giménez se siente cómoda en el formato de cena-espectáculo.

“Me alimento básicamente de fruta y verdura. Y de jamón ibérico, que no es carne, cae del cielo”, sonríe maliciosa. La cantante no toma mucho alcohol, pero no lo excluye de su dieta. “Alguna cerveza y algún vino sí bebo. Me gustan los de Martín Códax, por ejemplo. Y los de Bodegas Castaño, unos vinos maravillosos. Soy de Yecla y la cabra tira al monte”, bromea. “De Jumilla también me gusta mucho Juan Gil, lo que hace Enrique Mendoza en Alicante y mi amigo José Moro, de Bodegas Emilio Moro. Su Malleolus es espectacular”, recomienda. Eso sí, procura no tomar lácteos, “porque generan mucha mucosidad” y, aunque apenas coma, le encanta el queso. “Para mí es un placer tomar queso con vino. Me encantan los manchegos curados, los quesos azules, incluso un buen parmeggiano. Con un buen vino, es de las cosas más deliciosas que existen”, confiesa. ¿Qué debió experimentar ante el carro de quesos de Toni Gérez, en el estrellado Castell Peralada Restaurant, y escucharle hablar de esas joyas lácteas que sirve a los comensales? Siempre nos quedará la duda…

Afincada en Valencia, Giménez formó parte del Consell Valencià de Cultura (CVC) de 2014 a 2017. “Una de mis últimas aportaciones dentro de la entidad fue reunir a los mejores cocineros de la Comunidad Valenciana para que nos dijeran cuales eran sus necesidades, porque creo firmemente que la gastronomía es parte imprescindible de la cultura de un país, de una región, de un pueblo. La gastronomía nos une, nos alimenta y nos representa”, expresa. ¿Su mesa preferida? “Ricard Camarena. Soy muy fan, tengo especial debilidad por el chef de ‘la terreta’”.

Casino Peralada
Carrer Sant Joan, s/n. Peralada (Girona)
Tel. 972 538 125

Carme Gasull
Carme Gasull

Se inició como periodista en la radio y con el gastrónomo Jordi Estadella en las cosas del comer. Hoy, modera ponencias y demostraciones culinarias en ferias y congresos, colabora en el programa 'Àrtic' de betevé y comparte experiencias en blogs diversos. Comisaria del proyecto 'Catalunya Regió Europea de la Gastronomia 2016', es autora de los libros 'Catalunya en el paladar' (Austral Media, 2004), 'Petita història de la Festa de la Ratafia' (Editorial Mediterrània, 2016) y 'El Safrà. Com preparar-lo 10 vegades' (Sd Edicions, 2018).

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