Durante el primer Athens Gastronomic Forum, la cocina española de vanguardia estuvo en boca de todos.
Este nuevo foro de vocación divulgativa en lugar de festiva resultó una cita necesaria en cuanto Grecia apenas promueve iniciativas para el intercambio cultural con el que alimentar el debate gastronómico.
Con el ejemplo de España como potencia culinaria, destino de referencia y origen de los congresos más influyentes del ramo, la capital griega acogió la primera edición de un certamen que debería tener continuidad en lo sucesivo.
Porque hay hambre de encuentros como éste en un país con cocinas tan ancestrales como emergentes; todas interesantes.
Porque resulta enriquecedor asimismo interactuar con profesionales que marcaron una época y todavía marcan el paso de la gastronomía actual.
A lo largo de su trayectoria, todos se han cruzado en el camino del periodista griego Dimitris Antonopoulos, ideólogo del Athens Gastronomic Forum y su ambicioso cartel internacional de ponentes.
El peso de España quedó patente en un programa de dos jornadas consecutivas en las que el nombre más citado fue el de Ferran Adrià.
Antonopoulos le dedicó incluso una ponencia en plan tributo.
Un diálogo apasionado entre un chef heleno que pasó por las cocinas del Bulli y el propio periodista como entusiasta comensal del restaurante que trastocó para siempre la experiencia gastronómica.
elBulli revolucionó la cocina universal con talento local para que nada volviera a ser igual.
Con arrojo, generosidad, voluntad transformadora y visión anticipadora.
Un hito para el oficio y una oportunidad única para la proyección internacional de la gastronomía española.
elBulli como restaurante cerró en 2011, pero su legado sigue más vivo que nunca.
Especialmente en el recuerdo de un Dimitris Antonopoulos que para el primer foro gastronómico de Atenas contó con bullinianos como Albert Adrià, Joan Roca y Andoni L. Aduriz.
También con el danés Rasmus Munk como chef que recreó en su Alchemist lo que muchos conocimos y probamos por primera vez en elBulli.

Entre todos ellos prestigiaron la primera edición de un foro que apoyó la embajada española e incidió asimismo en la escena gastronómica griega, no exenta de controversia.
El foro dio voz y foco a hosteleros, chefs debutantes y veteranos, periodistas especializados y emprendedores con ganas de relanzar el orgullo local.
Sin duda, uno de los testimonios más conmovedores fue el de Konstantin Filippou. cocinero griego que reivindica sus raíces en Viena (Austria) con diversos y muy recomendables locales.

Con su llaneza habitual, los nuestros expusieron en el escenario sus respectivas trayectorias de éxito.
Joan Roca apareció acompañado del cocinero griego que más tiempo lleva en el Celler de Can Roca (CCR), Panos Dimou.
Juntos repasaron los inicios del que fuera por dos veces mejor restaurante del mundo para la Fifty. “El siguiente será el tuyo”, dijo Joan entre risas a un Munch sentado en primera fila.
El mayor de los Roca hizo especial hincapié en la importancia del “equipo” para lograr cada objetivo. Ya no sólo por el que conforma con sus dos hermanos sino por el que integra junto a un colectivo multidisciplinar de personas que harán posible el 40 aniversario del CCR en agosto.
Joan Roca avanzó que para entonces presentarán un menú conmemorativo de 40 propuestas que habrá que probar sí o sí el próximo verano.

Mugaritz lleva desde el 98 brindando una experiencia gastronómica con la que comernos también la cabeza.
Concienzuda, controvertida, conmovedora.
Donde el relato es tan revelador y relevante como el sustento que llevarse a la boca.
Aduriz asombró al personal con su poética gastronómica, la misma que pone todos los sentidos en alerta.
«Mugaritz es un proyecto q se lo ha planteado todo. No hacemos un menu al uso sino que trabajamos sobre muchísimos conceptos. No sólo damos de comer sino que procuramos que la gente pase un rato agradable aunque no sepa lo que le espera», explicó Andoni.
Albert Adrià como colofón
Si bien Joan Roca cerró la primera jornada del foro, Albert Adrià se encargó de despedirlo al día siguiente.
Un adiós con sabor a hasta luego, ya que todo hace pensar que el certamen volverá el año que viene.
Durante su ponencia, el menor de los Adrià ofreció otro recital de titulares.
Pese a sus prolíficos años en elBulli, reconoció que no hay otro restaurante que le recuerden «tanto» como Tickets, que tampoco descarta resucitar en el futuro.
Ojalá sea nuevamente en Barcelona, donde ya tiene Enigma, flamante dos estrellas Michelin que acabará de pagar “en 2027″.
En el repaso de su carrera, Adrià evidenció el crecimiento que ha experimentado a través de la evolución de su/s propio/s negocio/s. «Con Heart Ibiza [hoy ya cerrado] aprendí muchisimo porque me equivoqué mucho. Fue muy especial para mí», afirmó.
También recordó con cariño su pop-up con Alain Ducasse en París.
Eso fue en plena pandemia y también lo contamos por aquí.
De Enigma subrayó que será de su propiedad en cuestión de meses y que sí gana dinero con el mismo. «Me niego a decir que haciendo alta cocina no gano dinero», espetó ante la complicidad de un auditorio repleto.
«Mi filosofía se basa en la temporalidad y la calidad de producto. La primera marca la segunda y condiciona mi trabajo», explicó antes de admitir que juega con la cocina «de manera muy seria» con el fin de «emocionar» al comensal.
En el caso de este Adrià, cualquier tiempo pasado fue mejorable pues ahora se dedica a reformular recetas de antes para hacerlas más actuales en un Enigma donde la incógnita es una atracción constante.

1 comentario
whoah this blog is magnificent i love reading your posts. Keep up the great work! You know, lots of people are searching around for this info, you can help them greatly.
Comentarios no permitidos.