Hace unos meses hice un viaje gastronómico exprés por las tres provincias de Aragón y constaté que algo se está moviendo por aquellas tierras, sea Zaragoza, Huesca o Teruel. En Zaragoza ciudad, por ejemplo, no paran de organizar eventos gastro: el certamen de restaurantes de Zaragoza (unos 40 establecimientos preparan menús de 30 o 50 euros, en marzo), Gastro Pasión (jornadas que reivindican platos tradicionales de la Semana Santa con menús a partir de 25 euros), la Pilar Gastro Week (ruta de guisos y menús aragoneses de calidad que se sirven durante las fiestas del Pilar, en octubre), el concurso de tapas de Zaragoza y provincia (el más antiguo de España, con 25 ediciones, que se organiza en noviembre), y Gastrotapas (el más nuevo de la ciudad).

De Gastrotapas te quiero hablar. Se trata de una iniciativa de primer nivel en la que participan 21 restaurantes. Cada uno de ellos sirve una tapa especial, muy currada, muy gourmet, que se puede acompañar con una cerveza o un vino (incluso con una Coca-Cola). Cuesta 4,5 euros. Una risa, vamos. Además, 11 establecimientos hacen también un menú por 15 pavos a base de tapas. El evento empieza mañana mismo, día 17, y acaba el domingo, 20. Yo probé a modo de previa tres tapas de sendos participantes. Y me sorprendieron por su nivel. Si alguien hace la ruta gastronómica que hice yo por Zaragoza hace unos meses y también visita los tres restaurantes que he conocido estos días, saldrá de la ciudad bailando una jota de felicidad. Palabrita.

Sinceramente, vale la pena la escapada de fin de semana si no eres de la ciudad porque hay auténticas joyitas. Si es el caso, no te disgustará en el hotel Alfonso, un moderno y cálido establecimiento donde me alojé yo. Está en pleno centro de Zaragoza, y su azotea con piscina tiene unas vistas fabulosas sobre el Pilar -en la foto sobre estas líneas-, el Moncayo y, en fin, toda la ciudad. La habitación ronda los 80 euros. Como ves, la relación calidad-precio-ubicación es un caramelito.

Pero vamos a por las tapas, que hay hambre.

Nola Gras

Nola es la manera coloquial que tienen los habitantes de Nueva Orleans de nombrar a su ciudad (es un acrónimo de New Orleans y Lousiana, su estado). Y Gras viene del Mardi Gras, que vendría a ser su fiesta mayor. En fin, que este restaurante es una fiesta de la fusión gastronómica, igual que Nueva Orleans es un icono de la fusión cultural.

De ello se encarga Alejandro Viñal, un chef talentoso, todo sonrisa y amabilidad, que crea platos para compartir y tapas donde mezcla sabores potentes con ingredientes de aquí y de allá. Para que veas si es crack, abrió el restaurante en noviembre de 2018 y al cabo de una semana ganó el concurso de tapas de Zaragoza y provincia en la categoría de mejor tapa original.

Para Gastrotapas, Viñal (es el de la foto que abre el post) no ha elegido el bacalao con agua de tomate rosa de Barbastro emulsionado con ají amarillo, que podría. Ni el llamado carbón de chuletón de vaca pirenaica, que también podría, acompañado de cremoso de ajo asado y champiñones cocinados con palo cortado y caldo de jamón (el trozo de carne parece un pedazo de carbón pero debe el negro a la tinta de calamar que le han echado).

El plato es terciopelo de panceta asada a 65 grados durante 18 horas y glaseada con teriyaki y mirin, y acompañado con salsa de curry verde y té matcha, ralladura de lima, virutas de manzana ácida, brotes de borraja y polvo de coco deshidratado. Una inolvidable sinfonía de sabores y contrastes para viajar a Tailandia.

Nola Gras. Calle de Francisco de Vitoria, 28-30. Teléfono: 682 830 550.

+ Albarracín

Estamos en Zaragoza, y qué diantres, apetece comer cosicas de la tierra. Como las que sirve este gastrobar, primo hermano, o hijo, como quieras llamarlo, de Albarracín, el restaurante que está pared con pared. Su cocina aragonesa actualizada tiene una legión de seguidores en la ciudad. Basta con ver esa terraza llena a rebosar día tras día. En + Albarracín encontrarás tapas, raciones, hamburguesas, bocadillos y platos emblemáticos del hermano mayor, como la paletilla de ternasco, las migas, las croquetas de boletus

Tiene cositas curiosas como la tapa llamada La madre del cordero, una croqueta (o bomboncito) de carne de este animal cocinada a baja temperatura y rebozada con panko y sésamo, que reposa sobre una galleta de queso de oveja de Albarracín que, a su vez, reposa sobre un vasito de crema de leche de oveja.

Para Gastrotapas, + Albarracín propone un steak tartar de ternasco de Aragón, que va servido en un falso tuétano (una bonita pieza de resina hecha por un artesano). Son 40 gramos de este steak tartar preparado como cualquier otro de ternera. Para beber, recomiendo una cerveza fresca La Zaragozana, sin pasteurizar, aunque me temo que querrás pimplarte otra.

+ Albarracín. Plaza de Nuestra Señora del Carmen, 1-2-3. Teléfono: 976 158 100.

La Flor de Lis

Pondría la mano en el fuego: es el restaurante más nuevo de la ciudad. Se inauguró la semana previa al confinamiento y tuvo que cerrar, claro. Y volvió a abrir la semana pasada. Decoración cosmopolita llena de guiños a Zaragoza y Aragón para una cervecería o taberna del siglo XXI donde encuentras clásicos del tapeo como ensaladilla rusa o migas y creaciones de autor, el chef Rubén Martín, un loco de la borraja.

Con esta verdura hace infinidad de platos, sean un arroz, una croqueta, una crema con huevo poché o incluso un tataki baturro con allioli de… borraja.

Y como no podía ser de otro modo, con esta verdura presenta su creación para Gastrotapas: buñuelo de Cierzo, un nombre que hace un guiño a los buñuelos de viento de Semana Santa. Eso sí, es salado. Masa de bacalao y patata con borraja para aportarle su característico color verde. Lo sirve acompañado de un chutney de cebolla de Fuentes de Ebro, hojas de patata y remolacha a modo de velo y cortezas de cerdo para darle un toque crujiente. Con este platillo ganó en abril el concurso con el que se celebró el Día Virtual de la Tapa en Zaragoza.

La Flor de Lis. Calle de Don Jaime I, 34. Teléfono: 876 00 72 16.

Ferran Imedio
Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

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