Festivales de verano para todos los gustos ‘gastro’

Ya no sólo de música viven los festivales de verano. Y si no, basta con darse un garbeo -ni que sea virtual- por todos ellos para corroborar como el componente gastronómico es cada vez más necesario que accesorio. Tanto se lo curran los respectivos organizadores que el nivel es cada vez es más alto y, la oferta, sumamente variada.
Después de que el Primavera Sound se pusiera por fin las pilas y el Sónar creyera en la cocina de autor como pocos certámenes del ramo, llegan ahora los festivales de verano para destacar también por su gastronomía. Servicios de catering de solvencia contrastada, restaurantes históricos acostumbrados a las masas, más cocineros que cocineras con estrellas Michelin… Vayas al festival que vayas este verano podrás ver nombres repetidos en el programa musical, pero no así en el gastronómico. Atiende a lo que se sirve o quién sirve lo que se sirve en cada uno para reservar incluso con tiempo, según la plaza que elijas. Hay veladas ya ‘agotadas’…

 

Surtida muestra de los platos del Sofía que sirve el restaurante del festival Jardins de Pedralbes.

Festival de Pedralbes. Marca el pistoletazo de salida de los festivales veraniegos en Cataluña con un programa y una oferta gastronómica cuidada desde aquella primera edición defendida por los hermanos Torres. Ahora es el renovado hotel Sofía, bajo el asesoramiento de Carles Tejedor, el que dirige el restaurante a la carta del certamen. Si prefieres algo más informal, en el Village hay prácticamente de todo: tortillas de Flash-Flash, dim sum de Mr. Kao, ostras Amélie, pastas de Giardinetto, cervezas Alhambra, dulces de Sauleda… Delicias al aire libre.

Festival de Cap-Roig. Referente indiscutible en la Costa Brava, toda su oferta gastronómica recae en un valor seguro como Via Veneto, el restaurante con una estrella Michelin y más de medio siglo de impecable trayectoria en Barcelona. Tras tomar el relevo de los hermanos Roca, la familia Monje y el chef Sergio Humada han sabido crear todo un universo culinario en torno al escenario que va desde el picoteo rápido en la plaza del recinto, a la mesa con vistas para degustar los clásicos del restaurante antes o después de cada concierto. Bocatas, tapas para compartir y parte de la carta se renuevan cada verano.

 

Panorámica de la terraza del restaurante sobre los jardines del castillo.

Festival de Peralada. Ahora que el Castell de Peralada ostenta por fin esa merecida estrella con la que Michelin distinguió al restaurante el pasado noviembre ya no hay excusas para aprovechar el viaje y sentarse a una de sus mesas. Conviene llegar con tiempo para disfrutar del servicio y de las vistas de la terraza, preferiblemente antes de cada concierto. Todo está tan bien pautado que se puede disfrutar del menú degustación y perder al mismo tiempo el reloj de vista. Los que rehúyan los formalismos se encontrarán más cómodos ante el surtido bufé de La Parrilla o en el picoteo con vinos y cavas Perelada en los jardines.

Paraje natural y patrimonial de excepción para albergar el festival Terramar de Sitges.

Festival Jardins de Terramar. Sitges ya se prepara para una de sus grandes citas veraniegas; la que aspira a una mayor proyección internacional por sus numerosos atractivos culturales. El 20 de julio arranca este festival, que lleva a sus cocinas a la chef de Les Cols, Fina Puigdevall, dos estrellas Michelin para más señas.
Una ambiciosa apuesta que llega para quedarse, a juzgar por la sensibilidad que demuestra la organización en cada una de sus elecciones gastronómicas. Cocina con alma incluso en formato bufé que convivirá con el savoir faire de Vilaplana y otras degustaciones de producto, como los helados de Pierre Marcolini en el Village del recinto.

Festival Starlite. Punto de encuentro de celebrities de medio mundo, el festival “boutique” de Marbella viste su cartel con una oferta gastronómica que sabe diferenciar entre el restaurante propio y “los córners” que permitirán a partir del 11 de julio degustar tapas de una amplia diversidad de cocinas: desde la japonesa a la italiana sin perder tampoco de vista la española, que por algo recalan tantos turistas extranjeros en la Costa del Sol.

 

La bodega Los Gigantes acoge las cenas de las estrellas del festival Tío Pepe.

Festival Tío Pepe. Aglutina tantas estrellas Michelin que es lógico deslumbrarse con su cartel gastronómico. Los chefs elegidos tienen tanto peso y discurso culinario que el festival propone incluso reservar mesa para las cenas, sin necesidad de seguir un concierto. Quique Dacosta, Paco Morales, Roberto Ruiz Paco Roncero diseñarán cada uno un menú degustación con el que expresarán en Jerez sus razones culinarias. Una ocasión única para disfrutar de personalísimas cocinas de autor en un marco de lujo.

 

Festival Portamérica. Apenas quedan unos días para las tres jornadas de este peculiar festival gastromusical gallego en el que ya es tanto o más importante lo que se degusta que lo que se escucha. El listado de chefs que participan en el certamen, comisionado nuevamente por Pepe Solla, es casi tan largo como la de los artistas invitados. El programa inaugural del 5 de julio suena y sabe a Galicia, mientras que en las jornadas sucesivas habrá más diversidad culinaria. Piensa en un cocinero o cocinera de tu agrado y casi seguro que lo encuentras en Caldas de Reis (Pontevedra): Maca de Castro, Begoña Rodrigo, Yolanda León, Lucía Freitas, Diego Guerrero, Javier OllerosGermán Espinosa… Si te organizas bien, puedes llegar a degustar las tapas de todos ellos (y ellas).

 

El sushi del Nomo Nàutic también se sirve en una de las barras del festival.

Festival de Porta Ferrada.  Ahora que los amigos del Grupo Nomo ya están presentes en el Club Náutico de Sant Feliu de Guíxols, quién mejor que ellos para liderar la oferta gastronómica del Village de este otro festival de la Costa Brava. Ahí se podrá degustar su preciada gastronomía japonesa en tres barras temáticas dispuestas cual parada de mercado: sushi, teppan y hamburguesas. Mayor frescura para las noches de verano, imposible.

Belén Parra
Belén Parra

La primera vez que se sentó a una mesa para contarlo en las páginas de El Mundo aún no se comía bien en los hoteles. Ha probado las mieles del oficio en una editorial gastronómica y en congresos especializados. Mata el hambre y la sed con las historias que encierran restaurantes, cocineros y emprendedores del buen vivir.

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